domingo, 29 de mayo de 2016

¿Por qué compás vamos?






Dejo con cuidado las baquetas sobre el atril y miro con atención la partitura. Acabamos de llegar a una de las partes más peligrosas que un percusionista puede encontrarse: un montón de compases de espera.

Entonces, y como suelo hacer en estos casos, me digo a mí misma: "vamos, ahora no te puedes empanar, no te empanes que la liamos...". Y empiezo a contar compases en silencio, sin perder de vista al director. "Uno... dos... tres... qué bien ha sonado esa trompeta... cuatro... cinco... seis..." Parece que la cosa va bien, así que decido tomarme dos compases para repasar mentalmente una parte de mi papel. Y sigo contando: nueve... diez... mi compañera me sonríe... ¿once? Vale, sí. Doce..."

Las cuentas me van saliendo cuando, de repente, una corriente de aire trae consigo un olor que nubla todos mis sentidos. Y el tiempo se detiene. Huele a carne. Y estoy segura de que son hamburguesas. Pero, ¿de pollo o de ternera? En ese momento deseo con todas mis fuerzas que en casa hayan hecho algo bueno para cenar. Y mientras sigo pensando en todo lo que podría comerme, un susurro que lleva mi nombre hace que me vuelva hacia uno de mis compañeros. Puedo ver la duda en su mirada. Entonces, me pregunta: "¿Por qué compás vamos?"

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El papel con más compases de espera que he visto hasta el momento es el de bombo, platos y triángulo de "Rienzi" (Obertura de Richard Wagner). Hasta la primera entrada de triángulo hay más de 150 compases de espera:




domingo, 24 de abril de 2016

Mi marimba falsa



De la familia del xilófono, con la apariencia de un piano de enormes láminas de madera cuya anchura y longitud disminuye a medida que el sonido va transformándose de más grave a más agudo, emitía una música dulce acompañada de una felicidad contagiosa cada vez que sonaba. La marimba era el instrumento de percusión que más atención y estudio requería por mi parte, puesto que había que combinar ritmo con melodía...Y su sonido no tardó en enamorarme.

Por aquel entonces se habilitó un horario para que los alumnos de percusión pudiéramos estudiar con la marimba una hora a la semana. Sin embargo, yo recuerdo pasar las tardes de los viernes con ella hasta que cerraban. Pero nunca era suficiente. Y como lo deseaba con todas mis fuerzas, construí una solución (algo pobre y provisional) con unos cuantos cartones de leche, un Plastidecor marrón y un poco de imaginación. Así nació mi marimba falsa: 




Siete años después, bajo el sol de una tarde de verano, mi profesor y yo recorríamos la autopista en un coche rojo. Con nosotros, un montón de tubos y hierros estratégicamente colocados, y unas láminas de madera guardadas con cuidado en una gran caja de plástico.





domingo, 27 de marzo de 2016

Josep Vicent


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La música es una profesión de la que estoy tremendamente agradecido, la sensación que se vive en el escenario cuando la gente comparte lo que se les está dando me llena completamente. La música no se hace sólo para vender entradas, se hace para mejorar la vida de las personas"




Compré una cartulina morada. La más grande que tenían. Y allí dibujé la silueta de un timbal, que después recorté con cuidado para que no pareciera una figura deforme. Podía percibirse el pedal para afinar, así como la caja de resonancia y el parche con sus llaves de tensión. Y, dentro, escribí su historia:

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Podría decirse que Josep Vicent, natural de Altea (Alicante), es uno de los mejores percusionistas y directores de orquesta que existen en la actualidad. Tras graduarse CUM LAUDE en la especialidad de Percusión en el Conservatorio Superior "Óscar Esplà" de Alicante, fue enviado a Holanda para que continuara sus estudios, donde se graduó CUM LAUDE en el Conservatorio de Ámsterdam. 

Su gran formación y capacidad le han permitido estar al frente de diversas formaciones sinfónicas tales como: Orquesta Nacional de España, The Michael Nyman Band, Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, Gewandhaus Orchester Leipzig, Residentie Orchestra The Hague y el Xenakis Ensemble, entre otras. 

Su grabación de "La Consagración de la Primavera" de Stravinsky recibió el "Premio al mejor Disco del Año". Además, fue Director Artístico del Ámsterdam Percussion Group, con quien obtuvo en Los Ángeles el "Excelence in Performance Award of Recognition", y del Xenakis-Festival de Ámsterdam. En este punto cabe mencionar que fue felicitado por el mismo Iannis Xenakis (uno de los compositores más importantes dentro de la música contemporánea) por una variación que Josep Vicent introdujo en el final de una de sus obras. Inmediatamente, Xenakis decidió añadir ese cambio. Actualmente, y desde 2004, es Director Titular de "The World Orchestra", con quien ha tocado en salas como Konzerthaus Viena o Philharmonie Berlín. 
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Adorné el timbal con algunas fotos, y el resultado fue el trabajo que me mandó hacer mi profesor durante aquel verano.

Josep Vicent fue (y sigue siendo) un referente y una persona muy importante para mi profesor, quien fue alumno suyo mientras cursaba sus estudios de percusión en el Conservatorio Superior de Castellón. Es por eso que, de un modo u otro, Josep Vicent siempre está presente en nuestras clases. Se esconde tras anécdotas, tras la interpretación y el fraseo de algunas obras, o tras la importancia que le transmitió a mi profe en cuanto a Bach:


"Bach es sin duda una de las fuentes imprescindibles en la historia de la música. Tan perfecto que todos los elementos de sus partituras se presentan como indiscutibles a la hora de interpretarlas. Me emociona la combinación de una tremenda fuerza popular con la mística en su filosofía religiosa".




domingo, 28 de febrero de 2016

¡¿Con cuatro baquetas?!


No recuerdo en qué momento descubrí que eso era posible pero, conociéndome, estoy segura de que mi cara fue de sorpresa y que en solo un segundo dije cosas como "¡Toma!, "¡No fastidies!", "¿En serio?", "¡Qué guay!" y "¡Cómo mola!". Y a pesar de que en su momento me pareció algo muy lejano y complicado para mí, los años fueron pasando hasta que, una tarde, mi profesor me presentó a los dos grandes de la técnica para cuatro baquetas: Leigh Howard Stevens y Gary Burton.

Y nos centramos en Stevens. Me encantaba ver la soltura e independencia con la que mi profesor tocaba, mientras yo hacía esfuerzos por sujetar las baquetas entre mis dedos para que no se escaparan.





La técnica, que lleva el nombre del autor, queda recogida en su manual "Method of Movement for Marimba". Aquí nos explica desde cómo colocarnos con una postura correcta ante la marimba hasta cómo coger las cuatro baquetas, describiendo los movimientos de dedos y muñeca. Además, incluye 590 ejercicios con los que adquirir y perfeccionar la técnica.

Tras una primera toma de contacto salí de clase sintiéndome torpe pero con una sonrisa que me acompañó durante el camino a casa, donde fui corriendo a contarle a mi familia lo que acababa de pasar. Si entonces alguien me hubiera dicho que hoy, esa manera de coger las baquetas me parecería cómoda e incluso natural, no le hubiera creído.

A continuación, una foto donde queda recogida esta técnica:




domingo, 31 de enero de 2016

Libertadores (Óscar Navarro)



Compás 433. Nos miramos, y salimos atropelladamente por la parte trasera del escenario, intentando no llamar demasiado la atención del público. La música se sigue escuchando de fondo mientras bajamos corriendo las escaleras y, en una habitación al final del pasillo, encontramos los tambores militares en orden, tal y como los habíamos dejado antes del concierto. Nos los colocamos y comprobamos que los bordones están puestos. Entonces, me doy cuenta de lo nerviosa que estoy por cómo me tiemblan las manos.

Subimos por las escaleras traseras para colocarnos, en silencio, detrás del público. Con la primera entrada de trompas saldremos en orden hasta colocarnos delante del escenario. Y empieza la marcha:



Se trata de una marcha sencilla, con una serie de mordentes que le dan peso y carácter. Todo ello lo convierte en un patrón precioso que se irá repitiendo hasta el final de la obra. A continuación, un fragmento interpretado por la Banda de Música Cultural de Teo:



Libertadores es una obra que destaca por su capacidad para introducirnos en lo más profundo de la selva amazónica y conducirnos hacia un final impresionante al ritmo de los tambores militares.